Tratamiento de la Parálisis Cerebral

La parálisis cerebral no puede curarse, pero a menudo el tratamiento mejorará las capacidades del niño. Muchos niños progresan para disfrutar vidas casi normales como adultos si sus limitaciones y sus necesidades son controladas adecuadamente. En general, cuanto antes comience el tratamiento, mejor será la probabilidad de los niños de superar los problemas de desarrollo o de aprender formas nuevas para completar las tareas que implican un desafío para ellos.

No existe una terapia estándar que funcione para cada individuo con parálisis cerebral. Una vez que se hace el diagnóstico y se determina el tipo de parálisis cerebral, un equipo de profesionales médicos trabajará con un niño y sus padres para identificar deterioros y necesidades específicos, y luego desarrollará un plan adecuado para afrontar  los objetivos a trabajar y que afectan la calidad de vida del niño.

Un plan de manejo integral incluirá una combinación de profesionales de atención médica con experiencia en lo siguiente:

Fisioterapia para mejorar la marcha y la manera de hacerlo, estirar los músculos espásticos y prevenir las deformidades;

Terapia ocupacional para desarrollar técnicas de compensación para las actividades cotidianas como vestirse, ir a la escuela y participar en las actividades de todos los días;

Terapia del lenguaje para abordar los trastornos para tragar, dificultades del lenguaje, y otros obstáculos de comunicación;

Terapia de conducta y asesoramiento para abordar necesidades emocionales y psicológicas y ayudar a los niños a enfrentar emocionalmente sus incapacidades;

Medicamentos para controlar las convulsiones, relajar los espasmos musculares y aliviar el dolor;

Cirugía para corregir las anormalidades anatómicas o liberar los músculos tirantes;

Aparatos y otros dispositivos ortóticos para compensar el desequilibrio muscular, mejorar la postura y caminar, evitar deformidades durante el crecimiento y aumentar la movilidad independiente;

Ayuda mecánica como sillas de ruedas, sistemas de posicionamientos, bipedestadores y andadores con ruedas para individuos que no son independientemente móviles; y

Ayuda para la comunicación como equipos informáticos (ordenadores, tablets, etc), sintetizadores de voz, tableros de comunicación para permitir que los individuos gravemente dañados se comuniquen con los demás.
Los médicos usan pruebas y escalas de evaluación para determinar el nivel de incapacidad de un niño, y luego tomar decisiones sobre los tipos de tratamientos y el mejor momento y estrategia para las intervenciones. Los programas de intervención precoz deberían proporcionan todas las terapias necesarias dentro de un solo centro de tratamiento. Los centros también se concentran en las necesidades de los padres, a menudo ofreciendo grupos de apoyo, servicios de guardería infantil, y atención de relevo.

Los miembros del equipo multidisciplinar de tratamiento para un niño con parálisis cerebral muy probablemente incluyan a los siguientes:

Un médico, como un neurólogo pediátrico, capacitado para ayudar a niños con incapacidades en el desarrollo. Este médico, quien a menudo actúa como líder del equipo de tratamiento, integra el consejo profesional de todos los miembros del equipo dentro de un plan integral, se asegura que el plan se implemente adecuadamente, y sigue la evolución del niño durante un número de años.

Un medico rehabilitador un traumatólogo, un cirujano que se especializa en el tratamiento de los huesos, músculos, tendones, y otras partes del sistema esquelético. A menudo el traumatólogo se presenta para que diagnostique y trate los problemas musculares asociados con la parálisis cerebral.

Un fisioterapeuta, quien diseña y pone en práctica programas especiales de ejercicios para mejorar la fuerza y la movilidad funcional.

Un terapeuta ocupacional, quien enseña las habilidades necesarias para la vida cotidiana, la escuela y el trabajo.

Un patólogo del habla y el lenguaje, quien se especializa en diagnosticar y tratar las incapacidades relacionadas con las dificultades para tragar y comunicarse.

Un trabajador social, quien ayuda a individuos y sus familias a ubicar ayuda comunitaria y programas educativos.

Un psicólogo, quien ayuda a individuos y sus familias a enfrentar el estrés y las demandas especiales de la parálisis cerebral. En algunos casos, los psicólogos también pueden supervisar la terapia para modificar las conductas inútiles o destructivas.

Un educador, quien puede jugar un papel especialmente importante cuando el retraso mental o las incapacidades del aprendizaje presentan un desafío educativo.

Sin importar la edad o los tipos de terapia que se usen, el tratamiento no termina cuando un individuo con parálisis cerebral deja el centro de tratamiento. La mayoría del trabajo se hace en la casa. A menudo los miembros del equipo de tratamiento actúan como entrenadores, dando a los padres y a los niños técnicas y estrategias para practicar en el hogar. Estudios han demostrado que el apoyo familiar y la determinación personal son dos de los factores más importantes para ayudar a individuos con parálisis cerebral a alcanzar sus metas de largo plazo.

Aunque aprender las habilidades específicas es un enfoque importante del tratamiento día a día, la meta final es ayudar a los niños a llegar a la edad adulta con tanta independencia y autonomía como sea posible.

A medida que un niño con parálisis cerebral crece, es probable que cambien la necesidad de terapia y los tipos de terapia necesarias, al igual que los servicios de apoyo. El asesoramiento para los desafíos emocionales y psicológicos puede ser necesario a cualquier edad, pero generalmente es esencial durante la adolescencia. Dependiendo de sus habilidades físicas e intelectuales, los adultos pueden necesitar ayuda para encontrar personas que los cuiden, un lugar para vivir, un trabajo, y una forma para trasladarse a su lugar de empleo.

El abordaje de las necesidades de los padres y cuidadores también es un componente importante del plan de tratamiento. El bienestar de un individuo con parálisis cerebral depende de la fuerza y el bienestar de su familia. Que los padres acepten las diferentes capacidades de un niño y estén dispuestos a aceptar el alcance de sus responsabilidades como cuidadores, tomará tiempo y apoyo de los profesionales médicos. Los programas centrados en la familia en hospitales y clínicas y las organizaciones basadas en la comunidad, generalmente, trabajan en conjunto con las familias para ayudarlas a tomar decisiones informadas sobre los servicios que necesitan. También coordinan servicios para sacar el mayor provecho del tratamiento.

Un buen programa alentará el intercambio abierto de información, ofrecerá atención respetuosa y apoyo, alentará las sociedades entre los padres y los profesionales médicos con los que trabajan, y reconocerá que aunque los especialistas médicos pueden ser los expertos, son los padres quienes conocen mejor a sus hijos.

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